OpenAI se encuentra cerca de finalizar una nueva ronda de financiamiento de 100 mil millones de dólares, mientras que Anthropic acaba de cerrar su propia recaudación de 30 mil millones de dólares. Esto resalta una realidad: el concepto de “lealtad” entre inversores está en crisis.
Al menos una docena de inversores directos en OpenAI han sido anunciados como respaldos en la recaudación de 30 mil millones de Anthropic, incluyendo a Founders Fund, Iconiq, Insight Partners y Sequoia Capital.
Inversores duales y su lógica
Algunos de estos doble respaldos son comprensibles, especialmente si provienen del mundo de fondos de cobertura o de gestión de activos, donde el enfoque sigue siendo invertir en acciones públicas. Fondos como D1, Fidelity y TPG están en esta categoría.
Sin embargo, el caso de BlackRock es notable. Fondos afiliados a BlackRock participaron en la recaudación de Anthropic, a pesar de que su director senior y miembro de la junta, Adebayo Ogunlesi, también forma parte de la junta de OpenAI. Esto indica que si sus fondos tienen la oportunidad de poseer acciones de OpenAI, lo harán, independientemente de las asociaciones personales.
La perspectiva de los capitalistas de riesgo
Los fondos de capital de riesgo (VC) hasta ahora han operado de manera diferente. Se presentan como “amigables con los fundadores” y “útiles”, lo que sugiere que al comprar una parte de una startup, ayudarán a que esta tenga éxito frente a sus competidores. Sin embargo, surge la pregunta: si un inversor posee tanto OpenAI como Anthropic, ¿a quién debe su lealtad?
Las startups son empresas privadas que comparten información confidencial con sus inversores directos. Además, los VCs suelen ocupar asientos en la junta, lo que implica una responsabilidad fiduciaria adicional hacia sus empresas en cartera. Esto complica aún más las dinámicas de lealtad.
El dilema de Sam Altman
Un aspecto interesante es la trayectoria de Sam Altman, ex presidente de Y Combinator, que proviene del mundo del capital de riesgo. En 2024, se reportó que proporcionó a sus inversores una lista de rivales de OpenAI que no deseaba que respaldaran. Esto incluía empresas fundadas por ex-empleados de OpenAI, como Anthropic y xAI.
Altman negó haber amenazado a los inversores con la prohibición de futuras rondas si respaldaban a sus competidores. Sin embargo, admitió que aquellos que hicieran inversiones no pasivas perderían el acceso a la información confidencial de OpenAI, según documentos relacionados con una demanda entre Elon Musk y OpenAI.
Un nuevo paradigma en la inversión
La inteligencia artificial está alterando el panorama financiero debido a las enormes cantidades que están recaudando los principales laboratorios de IA. A medida que las necesidades de financiación son cada vez mayores, es difícil que los inversores digan que no.
Aunque algunos inversores de riesgo aún no han cruzado esta línea, como Andreessen Horowitz, que apoya a OpenAI pero no a Anthropic, la situación está cambiando. En nuestra investigación, encontramos una docena de inversores que solo tienen inversiones directas en una de estas empresas.
Otros como Bessemer Venture Partners y General Catalyst aún mantienen su lealtad a un solo proyecto. No obstante, el hecho de que firmas respetadas como Sequoia estén rompiendo con este antiguo paradigma es significativo, lo que sugiere que los fundadores deben considerar las políticas de conflicto de intereses antes de firmar acuerdos.

