Europa enfrenta un futuro incierto ante el dominio de la IA de EE.UU. y China

Caroline, una delegada francesa, se encuentra en uno de los aseos del Edificio de oficinas ejecutivas Eisenhower, en Washington. Es 2031 y ha viajado a la capital estadounidense para ayudar a resolver la crisis que enfrenta Europa.

En este contexto, la economía europea está en ruinas, los estados miembros sufren constantes ciberataques y dependen casi por completo de la inteligencia artificial (IA) desarrollada por Estados Unidos y China. Las opciones que tienen -alinearse con uno u otro país o mantenerse neutrales- no prometen resultados positivos. Tres años después de su visita, Caroline trabaja en Nuevo México, mientras Europa ha perdido relevancia internacional y enfrenta disturbios en sus calles.

El futuro hipotético de Europa

Este escenario, aunque hipotético, es el que prevén un grupo de investigadores europeos. Recientemente, publicaron un proyecto titulado Europe 2031, en el que narran la historia de Caroline y advierten sobre las consecuencias de no actuar para recuperar la competitividad en el terreno de la inteligencia artificial. Sus propuestas han atraído la atención de millones y de varios políticos europeos en pocas semanas.

Maximilian Negele, coautor del proyecto e investigador en la Oxford Martin AI Governance Initiative, menciona que ha recibido una respuesta positiva de la oficina de un parlamentario europeo. Sin embargo, expresa su preocupación por la falta de conciencia en Europa sobre la rapidez de los avances en IA y sus implicaciones. Advierte que, a menos que se implemente una reforma sólida, algunos aspectos de su relato podrían volverse realidad.

Proyectos de advertencia sobre IA

Europe 2031 no es el primer esfuerzo que utiliza la ficción para alertar sobre los riesgos de la inteligencia artificial. Iniciativas anteriores, como AI 2027, han explorado la posibilidad de que las máquinas amenacen a la humanidad. La diferencia radica en que este nuevo proyecto enfoca el debate hacia un problema más inmediato que afecta directamente a Europa.

Los autores de Europe 2031 pronostican el futuro basándose en eventos recientes en la carrera de la IA. El relato comienza con el lanzamiento de DeepSeek, un modelo de IA chino que desafió a las herramientas estadounidenses, lo que llevó a la UE a creer erróneamente que ponerse al día en IA era asequible. Las comparaciones entre las inversiones de las tecnológicas norteamericanas y las limitadas aportaciones de la UE subrayan la magnitud de la brecha existente.

Desafíos en la capacidad de cómputo

Negele sostiene que la solución al problema no es sencilla, pero Europa puede tomar medidas. Es fundamental aumentar la capacidad de cómputo, ya que actualmente la UE posee solo alrededor del 5% de la capacidad mundial, en contraste con el 80% de Estados Unidos. Este recurso es esencial para desarrollar y utilizar la IA de manera efectiva.

La UE enfrenta dos opciones: fomentar la creación de empresas locales que puedan competir o atraer inversión internacional para establecer centros de datos en el territorio europeo. Aunque los centros de datos tienen mala reputación por su alto consumo de energía y agua, Negele argumenta que son cruciales para mantener la prosperidad y la independencia de Europa.

La importancia de la soberanía tecnológica

Ulises Cortés, director del grupo de Inteligencia Artificial de Alto Rendimiento en el Barcelona Supercomputing Center, comparte la preocupación de Negele. Resalta la necesidad de aumentar la capacidad de cómputo y construir más centros de datos, pero sugiere que estos deben ser promovidos y controlados exclusivamente por empresas europeas. Esto garantizaría la soberanía y la protección de los datos de los ciudadanos europeos, evitando que queden en manos de compañías extranjeras.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta