Los centros de datos generarán emisiones de CO2 similares a Reino Unido para 2030

Los centros de datos son fundamentales para que los usuarios realicen búsquedas en internet, envíen correos electrónicos y disfruten de redes sociales. Sin embargo, generan un impacto ambiental que se incrementa con el tiempo. Un informe de la ONU advierte que, si no se toman medidas, para 2030 estas infraestructuras emitirán dióxido de carbono (CO2) equivalente al de Reino Unido y consumirán agua potable suficiente para 1.300 millones de personas por un año.

Este crecimiento se atribuye, en gran parte, al desarrollo de la inteligencia artificial (IA), que está transformando la vida de empresas y usuarios. Tshilidzi Marwala, subsecretario general de la ONU y coautor del estudio, destaca que la innovación debe ser gestionada de forma responsable para no agravar las desigualdades ni aumentar la presión sobre el medio ambiente.

Huella ambiental de la inteligencia artificial

El informe resalta que, si los centros de datos del mundo fueran un país, serían el undécimo mayor consumidor de electricidad, similar al de Francia. Actualmente, la IA representa el 20% del consumo total de estas infraestructuras, y se espera que para 2030 esta cifra alcance el 40%, suficiente para abastecer a todos los hogares de África subsahariana durante dos años.

Las emisiones de CO2 derivadas del crecimiento de la IA también están en aumento. En 2025, los centros de datos generaron 189 millones de toneladas de CO2, lo que requeriría plantar 3.200 millones de árboles para compensar. Se prevé que para 2030 estas emisiones alcancen los 400 millones de toneladas, un volumen comparable al de Reino Unido.

Consumo de agua y energía

El uso de agua es esencial para refrigerar los centros de datos, que actualmente consumen 4,5 billones de litros anualmente, equivalentes a llenar 1,8 millones de piscinas olímpicas. Para finales de la década, se estima que este consumo llegue a 9,3 billones de litros.

La ONU enfatiza la necesidad de un desarrollo energético, hídrico y ambiental planificado, tanto por parte de las empresas como de los gobiernos. La investigadora Miriam Aczel advierte que la huella ambiental de la IA depende de la infraestructura y las fuentes de energía utilizadas.

Impacto del uso cotidiano de la IA

El informe también destaca la magnitud del problema a través del uso de herramientas como ChatGPT, que procesa aproximadamente 2.500 millones de consultas diarias. Esto requiere una considerable cantidad de energía y recursos, y el agua consumida por esta herramienta podría satisfacer las necesidades mínimas de medio millón de personas durante un año.

La ONU señala que el consumo energético se incrementa drásticamente con la IA integrada en plataformas masivas, como el buscador de Google, donde una búsqueda con IA puede consumir diez veces más energía que una convencional. Por tanto, las decisiones en el diseño de plataformas y el uso consciente por parte de los usuarios son fundamentales para reducir la huella ambiental.

Conclusiones sobre el futuro energético

El informe compara las huellas ambientales de los centros de datos en distintos países, destacando que Francia tiene una huella de carbono y uso de agua por kWh inferior a la de países como Reino Unido, Italia o Alemania. Esto se debe a que Francia obtiene gran parte de su energía de fuentes nucleares y hidroeléctricas, en contraste con otros países que dependen mayormente de combustibles fósiles.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta