La ONU advierte que la revolución robótica podría agravar la brecha digital

Guillem Martínez Roura, joven de 27 años y responsable de IA y robótica en la Unión Internacional de Telecomunicaciones, se destaca por su visión sobre el acceso a estas tecnologías. Su organización, parte de la ONU, investiga el impacto de la inteligencia artificial y los robots. Desde su adolescencia, Martínez ha estado involucrado en la creación de máquinas programables, lo que le ha permitido entender profundamente el avance tecnológico.

En una conversación durante el Mobile World Congress, destaca la importancia de un acceso equitativo a la robótica. Si bien hay entusiasmo, también existe inquietud sobre la rápida implementación de estos dispositivos en la vida cotidiana.

Retos y oportunidades en la robótica

Martínez afirma que estamos en un punto de inflexión en la adopción de la robótica, aunque esta no es homogénea. La incorporación de inteligencia artificial, como la visión artificial, debe ir acompañada de principios éticos que generen confianza en los usuarios. Asegura que desde la UIT se desarrollan estándares internacionales para evaluar el rendimientos y seguridad de los robots.

La UIT reúne a 194 Estados miembros, así como a representantes de la industria y la academia, con más de mil miembros que colaboran en la creación de estos estándares. Aunque no son vinculantes, proporcionan recomendaciones valiosas para la industria.

Implicaciones sociales de la robótica

Sobre los robots humanoides, Martínez señala que, aunque estén en auge, la utilidad depende del contexto. En entornos humanizados, pueden ser eficaces, pero en otros escenarios su funcionalidad puede ser limitada. Por ejemplo, se están utilizando en tareas domésticas y en fábricas para la manipulación de paquetes.

La preocupación sobre el acceso desigual a la tecnología es evidente. Martínez advierte que la brecha digital podría ampliarse con la revolución de la inteligencia artificial. La UIT busca que todas las personas, incluidas las más vulnerables, tengan acceso a estas tecnologías, evitando así la concentración de recursos en unos pocos países.

Para prevenir la exacerbación de estas desigualdades, es fundamental fomentar la participación de diversas naciones en el desarrollo tecnológico. Cada país tiene retos únicos y necesita soluciones adaptadas a su contexto.

El futuro de la robótica

Martínez subraya que para que la robótica mejore la vida de las personas, es esencial abordar aspectos como la privacidad y la ciberseguridad. Sin estos elementos, la aceptación y compra de robots podría verse comprometida.

Finalmente, el futuro de la robótica dependerá de su capacidad para realizar tareas específicas de manera eficiente. Aunque actualmente no son multitarea, el avance en el aprendizaje y la programación permitirá que los robots sean más versátiles.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta