Mensajes como “Busco pajabro para tributo” o “¿Alguien puede desnudarlas?” reflejan la violencia digital en grupos españoles de Telegram. Estos espacios, dedicados a compartir fotos de mujeres, son un caldo de cultivo para la violencia de género, donde miles de usuarios participan sin moderación.
Según Silvia Semenzin, socióloga de AI Forensics, “la violencia digital se ejerce muy a menudo contra mujeres corrientes”. En un informe reciente, el equipo de Semenzin ha investigado 16 canales de Telegram en España e Italia, revelando el panorama de este fenómeno. “Los hombres buscan contenido sexual de mujeres que conocen, y si no tienen fotos reales, las crean con IA”, añade.
Violencia digital y anonimato
Este tipo de violencia no es un fenómeno nuevo. Desde hace casi una década, se han documentado casos similares, como el grupo italiano “Mi mujer” (Mia Moglie), que fue suspendido. En España, Telegram se ha convertido en un refugio para este tipo de conductas, donde se han identificado ocho chats y canales activos.
Los investigadores han reportado estos grupos a Telegram, pero la plataforma no ha tomado acciones. “En España, los usuarios parecen más despreocupados sobre la vigilancia en comparación con Italia”, explica Semenzin. En algunos grupos, se exige a los nuevos miembros compartir fotos antes de ser aceptados.
El perfil de los usuarios y sus conductas
Los perfiles de los usuarios son variados, abarcando desde adolescentes hasta hombres mayores. “La media de edad ronda los 25 años, pero hay menores involucrados”, lamenta Semenzin. Muchos de ellos comparten fotos de otras menores, lo que genera material de abuso sexual infantil.
“No compartimos los nombres de los grupos para evitar su proliferación, pero encontrarlos no es complicado. En España, basta con buscar algunas palabras clave en Reddit o Google”, añade Semenzin. Algunos grupos tienen normas que no se respetan, como la exigencia de compartir fotos para participar.
La cultura del acoso
Semenzin describe cómo el acoso se trivializa: “Las ‘bromas’ como enviar fotos del pene son vistas como un ejercicio de control. Muchos hombres consideran el acoso como una chiquillada”. Además, se observa un uso de la violencia que va más allá de lo físico, incluyendo el uso de IA para crear contenido sexual sin consentimiento.
El informe también menciona que el término “tributo” se refiere a “eyacular sin consentimiento en la imagen de alguien”. Este tipo de interacciones se producen en chats privados, donde los usuarios suplantan a mujeres utilizando contenido íntimo sin permiso.
Telegram como plataforma de abuso
Telegram se sitúa en una posición ambigua entre lo legal y lo ilegal, permitiendo la monetización de contenido sexual. “Su sistema de pago con criptomonedas permite a los usuarios hacerlo de forma anónima”, señala Salvatore Romano, coautor del informe. La IA ha facilitado la creación de contenido manipulador, llevando la violencia hacia un nuevo nivel.
La reciente explosión de herramientas de IA ha transformado la naturaleza de la violencia en línea. “Ahora, cualquier persona puede crear material sexualizado con poco esfuerzo”, concluye Semenzin. Este cambio ha hecho que la advertencia de “no hacerse fotos desnudas” ya no sea suficiente, ya que con la tecnología actual, cualquier mujer puede ser víctima de esta violencia digital.


