La importancia de la negación plausible
Imaginemos una situación en un negocio: un empleado, Brad, ha revelado información que llega a un competidor. Aunque no lo hizo intencionadamente, algunos en la empresa son conscientes de ello. En la siguiente reunión, otra empleada, Linda, observa a Brad y comenta: “Sé que nadie pensaría en filtrar información, intencionadamente o no, de nuestras discusiones”.
El comentario de Linda, en realidad, implica lo contrario. Ella está señalando a Brad como responsable, pero busca mantener lo que se denomina “negación plausible” para protegerse. Si alguien le pregunta más tarde, puede alegar que solo hacía un comentario general sobre la empresa.
Desde las salas de juntas hasta los tribunales, la búsqueda de negación plausible es común. Curiosamente, para que esta negación funcione, no es necesario que sea creíble.
¿Por qué funciona la negación plausible?
Sam Berstler, filósofa del MIT, explica: “La gente puede decir: ‘No era eso lo que quise decir’, y salir impune, aunque es evidente que están mintiendo”. Esta dinámica plantea preguntas sobre nuestras interacciones sociales. Berstler ha publicado un artículo que explora la negación plausible, en el marco de su investigación sobre la comunicación y la decepción.
Para comprender la negación plausible, Berstler argumenta que es crucial reconocer que nuestras conversaciones no pueden ser analizadas solo a partir de las palabras. Las interacciones se desarrollan en contextos sociales y a menudo tienen un aspecto performativo, intersectándose con “normas de no reconocimiento”.
“Gran parte del discurso indirecto está diseñado para facilitar este tipo de negación”, señala Berstler.
Normas de doble pista y secretos abiertos
En su análisis, Berstler identifica varias formas de crear negación plausible. Una es a través de los secretos abiertos, información conocida que no se reconoce abiertamente. Este fenómeno la llevó a investigar más a fondo la negación plausible.
El nuevo artículo se centra en las “normas de doble pista”, donde un grupo divide su comunicación en dos partes: una oficial y otra informal. En el caso de Linda, ella está utilizando esta técnica.
La razón detrás de esta doble comunicación es evitar conflictos directos. Si Linda está molesta con Brad, confrontarlo abiertamente podría provocar repercusiones que ella no desea.
La complejidad de la comunicación
Berstler sostiene que las prácticas sociales son fundamentales en el uso de la negación. No solo se trata de retórica, sino que hay capas adicionales en nuestras interacciones. “Lo que queremos expresar puede diferir de lo que decimos”, explica Berstler.
Los colegas de Linda y Brad pueden tener conocimiento de la violación de confidencialidad. Captan sutilezas más allá de las palabras literales, como el tono de voz o las miradas.
En su análisis, Berstler se inspira en el sociólogo Erving Goffman, quien estudió la parte performativa de nuestras interacciones cotidianas. Goffman sugirió que mantenemos una “cara” social que nos permite interactuar sin perder la dignidad.
Reflexiones finales sobre la negación
Al introducir ideas sociológicas, Berstler amplía la discusión filosófica. Aunque no desafía conceptos centrales de la lingüística, sugiere agregar una nueva capa al análisis de la comunicación.
La exploración de la negación plausible también plantea interrogantes sobre cómo abordarla. Llamar la atención sobre esta práctica puede desmantelar las normas sociales que permiten la coexistencia.
Sin embargo, Berstler propone una alternativa: en lugar de señalar la negación, podemos desarrollar habilidades comunicativas para contrarrestarla. “Lo que sugiero es ser astuto en la retórica”, concluye.


