Joven intenta agredir a CEO de OpenAI por temores sobre la inteligencia artificial

Daniel Moreno Gama, de 20 años, viajó más de 3.000 kilómetros desde Houston hasta Russian Hill, San Francisco. Su objetivo era, presuntamente, acabar con la vida de Sam Altman, CEO de OpenAI, creador de ChatGPT.

Al llegar, lanzó un cóctel molotov contra la mansión de Altman y luego intentó incendiar la sede de OpenAI. Fue detenido por la policía a las cuatro de la mañana sin causar heridos.

El mensaje de un joven perturbado

Según la prensa local, Moreno llevaba una nota que advertía sobre la destrucción del mundo por la inteligencia artificial. En ella, pedía a Altman que considerara su supervivencia como una señal divina para redimirse.

En redes sociales, varios usuarios aplaudieron el intento de asesinato. Comentarios como “un héroe ha nacido” y llamados a la “revolución” reflejan el descontento social ante el desarrollo de la IA.

Preocupaciones sobre la IA

Expertos en inteligencia artificial han condenando el atentado. Pablo Haya Coll, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, reconoce una creciente brecha entre la sociedad y las empresas que invierten en IA. Existe un aumento en la preocupación por los efectos negativos de esta tecnología, especialmente entre los jóvenes.

Un estudio de la Universidad de Stanford revela que solo el 44% de los ciudadanos estadounidenses confían en que la IA mejorará la atención médica, en contraste con el 84% de los expertos. Esta disparidad se extiende a otros ámbitos como la economía y el empleo.

Desconfianza creciente

Un análisis de Pew Research muestra que solo el 10% de los estadounidenses se siente más entusiasmado que preocupado por la IA. En España, la situación es similar, con un 50% de la población preocupada por su avance.

Ulises Cortés, experto en ética, destaca que la sociedad teme la pérdida de empleos y el impacto de la IA en la calidad de la información y la democracia. “El futuro da miedo, nos lo da a todos”, afirma.

Protestas contra la tecnología

Las protestas contra las grandes tecnológicas son cada vez más comunes en Estados Unidos, especialmente relacionadas con los nuevos centros de datos de IA. Movilizaciones en Georgia, Maryland y Míchigan han sido impulsadas por preocupaciones sobre el consumo de recursos y el impacto ambiental.

Haya Coll señala que las preocupaciones de la industria sobre el desarrollo de una superinteligencia no coinciden con las de los ciudadanos, quienes ven la amenaza en la pérdida de empleos.

Reflexiones de Sam Altman

Después del ataque, Altman compartió en su blog personal que ha subestimado el poder de la narrativa. Reconoció la validez de las críticas y expresó su comprensión del sentimiento antitecnológico.

OpenAI ha propuesto medidas para mejorar su imagen, como una jornada laboral de cuatro días y un fondo para repartir la riqueza generada. Anthropic también investiga cómo la IA podría amenazar el empleo. El futuro es incierto, y la sociedad observa con preocupación.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta