Las baterías que utilizan metal sólido como electrolito podrían ser una alternativa más segura y energética en comparación con las baterías de iones de litio. Sin embargo, estas baterías de estado sólido enfrentan problemas debido a la formación de dendritas, unos cracks metálicos que provocan cortocircuitos.
Este inconveniente ha impedido que tales baterías se conviertan en un protagonista importante en el almacenamiento de energía. No obstante, investigaciones realizadas en el MIT podrían ayudar a los ingenieros a superar este obstáculo.
Nuevos descubrimientos sobre las dendritas
Durante décadas, muchos investigadores han considerado que las dendritas son principalmente el resultado de estrés mecánico, similar a las grietas que se forman en una acera debido al crecimiento de raíces. Sin embargo, los ingenieros del MIT han realizado un hallazgo sorprendente: un crecimiento más rápido de dendritas se asocia con niveles de estrés más bajos en un material electrolítico comúnmente utilizado en baterías.
Utilizando una nueva técnica que les permitió medir directamente el estrés alrededor de las dendritas en crecimiento, los investigadores encontraron que las grietas se formaban a niveles de estrés tan bajos como el 25% de lo esperado bajo estrés mecánico. Este descubrimiento desafía la visión convencional sobre la formación de dendritas.
Interacciones químicas y mecánicas
Los experimentos, publicados en Nature, revelaron otro factor: las reacciones químicas provocadas por altas corrientes eléctricas que debilitan el electrolito, haciéndolo más susceptible al crecimiento de dendritas. Aunque investigadores habían sugerido que estas reacciones eran la causa del crecimiento de dendritas, el nuevo estudio proporciona los primeros datos experimentales sobre la interacción entre el estrés químico y mecánico en su formación.


