Dwai Banerjee, autor y profesor, presenta su nuevo libro que examina a los visionarios que aspiraban a convertir a India en una potencia mundial en la fabricación de computadoras.
El primer ordenador de India
En la década de 1960, ingenieros del Instituto Tata de Investigación Fundamental (TIFR) en India desarrollaron un dispositivo conocido como “Calculadora Automática”, considerado el primer ordenador funcional del país. Este equipo contaba con un tipo de memoria de núcleo de ferrita similar a las máquinas líderes de IBM, lo que parecía señalar el inicio de una nueva era tecnológica en India.
A pesar de ser construido con recursos limitados en comparación con los ingenieros occidentales, el TIFRAC, como se le llamó, fue un logro notable.
“Los involucrados en el proyecto nunca habían visto un ordenador en funcionamiento”, explica Banerjee. “Este grupo ambicioso de ingenieros logró construir una máquina de vanguardia con recursos muy limitados. El hecho de que lo lograran es asombroso.”
Un camino diferente para la industria tecnológica
No obstante, el TIFRAC nunca fue replicado ni producido a gran escala. Los visionarios detrás de este proyecto deseaban convertir a India en una nación independiente en computación, capaz de producir su propio equipo y convertirse en una potencia industrial. Sin embargo, el TIFRAC se convirtió en un callejón sin salida tecnológico, y la industria tecnológica de India tomó un rumbo distinto, exportando talento en lugar de equipos.
En su libro, “Computing in the Age of Decolonization: India’s Lost Technological Revolution”, Banerjee analiza la búsqueda de la autosuficiencia tecnológica de la India y las fuerzas globales que prevalecieron contra esta visión. Como resultado, el país es “el principal proveedor mundial de servicios de subcontratación y externalización, pero disfruta de beneficios mínimos de los avances más rentables en investigación, fabricación y desarrollo”, señala Banerjee.
“Este libro busca entender cómo se llegó al paisaje actual del poder tecnológico y la forma desigual en la que se distribuye el poder relacionado con la computación en el mundo”, añade Banerjee.
Geopolítica y conocimiento tecnológico
Tras la independencia de India en 1947, muchos líderes creían que “la industrialización rápida impulsada por la tecnología era la única salida tras siglos de subdesarrollo colonial”. Algunos, como el destacado físico nuclear Homi J. Bhabha, actuaron rápidamente para establecer el TIFR.
Inicialmente, se esperaba cooperación de EE. UU. y organizaciones internacionales para lograr avances tecnológicos, pero las políticas de la Guerra Fría complicaron esta relación. La computación estaba fuertemente vinculada a asuntos de defensa, y India no siempre estaba alineada con los intereses políticos de EE. UU., lo que limitó el flujo de conocimiento hacia el país.
“Esta historia es muy claramente una de restricciones externas”, explica Banerjee. “Se necesitaban planos y no solo documentos de trabajo, y eso fue lo que EE. UU. protegió durante mucho tiempo.”


