Electrodos en el cerebro permiten a personas con parálisis escribir solo con el pensamiento

La ciencia avanza hacia un futuro en el que las personas con discapacidades motoras puedan comunicarse de manera más efectiva. A través de la inteligencia artificial y la neurociencia, se están desarrollando tecnologías que permiten a los pacientes con parálisis interactuar con un teclado solo con su mente.

Neurocientíficos de Estados Unidos han creado una interfaz cerebro-máquina (BCI) que ha sido probada con éxito en dos pacientes con parálisis. Este sistema les permite teclear a alta velocidad casi sin errores, lo que representa un avance significativo en el campo de la neurotecnología.

Detalles del estudio y funcionamiento de la BCI

En la BCI, se utilizan microelectrodos colocados en el área del córtex motor del cerebro, específicamente en las regiones que controlan los movimientos finos de los dedos. La interfaz se conecta a una pantalla que muestra un teclado QWERTY, mientras que el sistema interpreta las señales neuronales del paciente.

Justin Jude, investigador del Centro de Neurotecnología y Neurorecuperación del Hospital General de Massachusetts, explica que el proceso no se basa en ensayo y error, sino en calibración. Los participantes practican escribiendo frases predefinidas, lo que permite que el algoritmo de aprendizaje automático identifique patrones de actividad neuronal relacionados con los movimientos de los dedos.

Resultados sorprendentes

Uno de los participantes, conocido como T18, logró escribir a una velocidad de 110 caracteres por minuto, comparable a la de personas sin discapacidades. Su capacidad para pensar en las letras y que la BCI interpretara sus intenciones fue fundamental. El margen de error fue del 1.6%, lo que muestra la precisión del sistema.

El segundo participante, T17, un hombre de 33 años con esclerosis lateral amiotrófica, tuvo un rendimiento inferior, escribiendo 47 palabras por minuto. Su menor rendimiento se atribuye a su condición y al uso de menos electrodos en su BCI. Sin embargo, logró expresar sus propias ideas, lo cual es un avance significativo para su comunicación.

Perspectivas futuras y aplicaciones

Ambos pacientes forman parte del proyecto BrainGate, que investiga diferentes métodos para ayudar a quienes no pueden comunicarse. Esta tecnología no solo se limita a teclear, sino que se busca también ayudar a quienes han perdido la vista o la capacidad de hablar.

El director del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández, Eduardo Fernández, destaca que aunque solo se han probado con dos participantes, el estudio demuestra que las representaciones neurales responsables de las habilidades motoras finas pueden mantenerse intactas incluso tras años de parálisis. Esto abre un abanico de posibilidades para mejorar la calidad de vida de muchas personas.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta