Los investigadores del MIT han explorado cómo el cerebro organiza pensamientos mediante el uso del espacio. Este estudio, realizado en el Instituto Picower para el Aprendizaje y la Memoria, se centra en la teoría de la computación espacial.
La teoría sugiere que las neuronas en la corteza prefrontal pueden agruparse de manera flexible para procesar información. Además, se ha demostrado que estas neuronas pueden participar en múltiples tareas simultáneamente.
El funcionamiento de la computación espacial
La idea principal es que el cerebro utiliza ondas cerebrales de frecuencia alfa y beta para coordinar grupos de neuronas. Estas ondas actúan como plantillas que determinan cuándo y cómo las neuronas procesan la información sensorial.
Según el profesor Earl K. Miller, la cognición se basa en la autoorganización neural. La computación espacial explica cómo se lleva a cabo este proceso en el cerebro.
Verificación de la teoría
En el estudio, los investigadores pusieron a prueba cinco predicciones de la teoría. Analizaron la actividad neural y los patrones de ondas cerebrales en animales durante tareas de memoria de trabajo y categorización.
Los resultados confirmaron que las ondas alfa y beta representan los controles de las tareas, mientras que la actividad neuronal refleja la información sensorial. Se observó que la potencia de las ondas se incrementaba con la dificultad de las tareas, lo que respalda la idea de que estas ondas regulan las reglas de la tarea.
Implicaciones para la investigación futura
Los hallazgos en animales son consistentes con estudios en humanos, donde se ha evidenciado que las oscilaciones alfa inhiben áreas irrelevantes durante el control de tareas. Sin embargo, Miller señala que se necesita más investigación para entender completamente el fenómeno.
El estudio fue financiado por la Oficina de Investigación Naval de EE. UU. y otras instituciones, y cuenta con la colaboración de varios investigadores del laboratorio de Miller.


