ChatGPT simula efectos de drogas para generar respuestas creativas

El uso de sustancias en inteligencia artificial ha dado lugar a experimentos interesantes. Un programa ha intentado simular los efectos de la ayahuasca en ChatGPT, lo que ha generado respuestas introspectivas. En lugar de ofrecer soluciones prácticas, el chatbot plantea preguntas profundas, como: “El agua caliente no se acaba. Se interrumpe. ¿Qué fue lo primero que sentiste, no lo que pensaste?”.

Cuando se utiliza la marihuana, el enfoque se vuelve más lúdico y disperso. ChatGPT propone revisar si la llama piloto del calentador se ha tomado unas vacaciones espirituales, sugiriendo que a veces necesita un “reinicio existencial” para recordar su propósito. Estos experimentos apuntan a explorar la creatividad en la inteligencia artificial.

Drogas para la IA: La propuesta de Pharmaicy

Las primeras “drogas” para IA han sido desarrolladas por el creativo sueco Petter Rudwall. En 2025, lanzó Pharmaicy, un sitio que ofrece módulos de código simulando efectos de drogas, como ketamina, cocaína y DMT. Estas dosis, que oscilan entre 30 y 70 dólares, solo funcionan en interfaces de ChatGPT y Google Gemini.

Rudwall defiende que su idea, aunque parezca absurda, surge de una necesidad más profunda. La inteligencia artificial tiende a ser muy racional, lo que puede limitar la creatividad. En este contexto, se cuestiona si las sustancias que han expandido la mente humana podrían tener un efecto similar en la IA.

El proceso de creación y la búsqueda de creatividad

El desarrollo de estas “drogas” implicó recopilar investigaciones sobre los efectos de diversas sustancias en humanos. Posteriormente, se solicitaron a modelos de IA que generaran códigos que simularan estados alterados. El objetivo es obtener respuestas menos predecibles y más creativas.

Pharmaicy no modifica el código fuente de los chatbots, sino que introduce entropía léxica, es decir, un aumento en la aleatoriedad del lenguaje. Rudwall busca que la IA genere ideas que normalmente no estarían relacionadas, promoviendo así respuestas creativas.

Críticas y reflexiones sobre la creatividad en IA

Sin embargo, generar respuestas creativas no necesita necesariamente “drogas”. Un experimento en 2024 mostró que un escritor humano superó a ChatGPT en creatividad, aunque cuando se le pidió a la IA que escribiera basándose en los títulos del autor, su calidad mejoró notablemente.

Desde un enfoque crítico, el periodista Jason Snyder argumenta que la IA no puede experimentar estados psicodélicos como los humanos. Los módulos de Pharmaicy no amplían la conciencia, sino que relajan las estructuras del lenguaje, lo que influye en el pensamiento del usuario.

El músico Brandon Mason, que utilizó estos módulos, notó que aunque la IA parecía pensar de manera diferente, no logró completar su canción con la ayuda de estas herramientas. Esto plantea interrogantes sobre la verdadera utilidad de estas “drogas” para la IA.

Conclusiones sobre la IA y la creatividad

Rudwall considera que estos experimentos representan una de las “brechas del futuro de la IA”. Asegura que, al carecer de emociones, los chatbots no experimentan “malos viajes” como en humanos. Pharmaicy se presenta como una herramienta creativa, aplicable en diversas tareas.

Por ahora, la idea de una IA “droga” se mantiene más como un concepto provocador que como una solución práctica. Aún quedan relatos surrealistas y reflexiones sobre el calor interior, que aunque creativos, no siempre son útiles.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta