La proliferación de fotografías y vídeos de pornografía infantil generados por inteligencia artificial ha aumentado significativamente en el último año. Un estudio reciente, realizado por la organización británica Internet Watch Foundation (IWF), reveló que en 2025 se detectaron 8.029 contenidos hiperrealistas de este tipo, lo que representa un incremento del 14% en comparación con 2024.
Un aumento alarmante en los vídeos
El crecimiento es aún más notable en el ámbito del vídeo: en 2025 se identificaron 3.443 piezas generadas con IA, en contraste con las 13 del año anterior. De estos vídeos, el 65% fueron clasificados como de Categoría A, la más grave según la legislación británica, lo que incluye delitos como la violación, la tortura sexual o la bestialidad. Este aumento sugiere que este tipo de material se ha vuelto común en la red.
Catherine McShane, jefa de comunicación de IWF, explica que al inicio de su investigación, la tecnología era nueva y las denuncias escasas. Sin embargo, a medida que la tecnología ha mejorado y se ha vuelto más accesible, las denuncias han aumentado considerablemente.
Los métodos de los delincuentes
El informe titulado ‘Daño sin límites: material de abuso sexual infantil generado por IA’ indica que los contenidos fueron encontrados tanto en la ‘dark web’ como en plataformas comunes. La organización ha observado conversaciones preocupantes entre delincuentes que crean y comparten este contenido. Un analista de IWF menciona haber visto a un criminal discutir el uso de cámaras ocultas para grabar imágenes de menores y transformarlas en vídeos sexuales mediante IA.
Los delincuentes anticipan que, en el futuro, las herramientas de IA permitirán crear «películas» completas de abuso infantil con solo ingresar una orden, sin necesidad de conocimientos técnicos. Además, algunos criminales están intentando comercializar este material, ofreciendo «vídeos de chicos a la venta» por precios como 88 dólares, con transacciones en criptomonedas.
La respuesta de las empresas tecnológicas
McShane también señala que el equipo de analistas de IWF, compuesto por unas 15 personas, enfrenta limitaciones en su búsqueda. No accedieron a contenido de pago ni a espacios cifrados, lo que sugiere que el material pedófilo generado por IA en la red podría ser mucho mayor de lo que se ha registrado.
Además, McShane critica a las grandes empresas tecnológicas por su rápida innovación, afirmando que el apuro por lanzar nuevas tecnologías pone en riesgo a los niños. Resalta que es inaceptable introducir productos al mercado sin garantizar su seguridad desde un principio. Es esencial que los gobiernos obliguen a estas empresas a diseñar herramientas más seguras.
La IWF enfatiza que las empresas deben desarrollar plataformas seguras desde el inicio y que la legislación europea debe perseguir cualquier material de abuso sexual infantil generado por IA. Esto incluye la creación de modelos y materiales que faciliten su producción.

