En un mundo digital actual, la popularidad es una moneda de cambio. Los seguidores, likes y visualizaciones no solo simbolizan prestigio, sino también oportunidades comerciales. En este contexto, han surgido las granjas de móviles.
Estas estructuras están diseñadas para inflar artificialmente las métricas de las redes sociales. Sin embargo, detrás de ellas se esconde un negocio opaco y, en muchos casos, redes de estafas organizadas.
¿Qué es una granja de móviles?
Una granja de móviles es un espacio físico donde se agrupan numerosos teléfonos inteligentes conectados simultáneamente a Internet. Estos dispositivos suelen ser gestionados por software automatizado que ejecuta acciones repetitivas. Según el ingeniero telemático Antonio Cañavate, «con estos métodos se puede lograr que un vídeo tenga más visitas o que reciba muchos comentarios».
A simple vista, parecen estanterías repletas de teléfonos cargando, pero en realidad, son parte de una infraestructura diseñada para manipular algoritmos. Cada móvil opera como si fuera un usuario real, con su propia cuenta, tarjeta SIM y dirección IP, evitando así la detección por parte de las plataformas.
El negocio de los likes falsos y las estafas
Detrás de estas instalaciones existe un mercado global que mueve millones de euros al año. Empresas y particulares adquieren paquetes de seguidores, reproducciones o reseñas positivas para mejorar su posicionamiento digital.
Inicialmente, las granjas de móviles eran utilizadas solo para likes falsos y engaños relacionados con la popularidad en la red. No obstante, con el aumento del cibercrimen, también se han empleado en estafas digitales.
A finales de 2025, en el marco de la operación Mosenik, se desmanteló en España una infraestructura con capacidad para enviar 2,5 millones de SMS diarios y realizar miles de llamadas fraudulentas. El objetivo era estafar a ciudadanos haciéndose pasar por bancos y otros organismos para obtener información bancaria y vaciar cuentas.
Las plataformas digitales dedican cada vez más recursos a detectar comportamientos automatizados y cerrar cuentas falsas. Sin embargo, la sofisticación de estas operaciones también está en aumento, creando una carrera constante entre los sistemas de detección y las nuevas técnicas de evasión.


