El nuevo insulto en línea: «¿Eso lo escribió una IA?»

Olivia Dreizen Howell, cofundadora de una red de apoyo en línea para divorcios, se sintió atacada al ser acusada de sonar como un chatbot de IA. “Hablé de ello sin parar durante semanas”, comenta Howell, visiblemente afectada por el comentario de un seguidor en su publicación de Instagram, que reflexionaba sobre el impacto emocional de las festividades.

La acusación surgió después de que un usuario dijera que su post era “obviamente generado por IA”, lo cual no era cierto. Howell se defendió aclarando que el texto era completamente suyo, resaltando que había invertido esfuerzo emocional en su trabajo.

La creciente presencia de herramientas como ChatGPT ha llevado a que más personas cuestionen la autenticidad de las voces en línea, utilizando la frase “¿Lo escribió una IA?” como una forma de descalificar las opiniones ajenas.

Según Stephanie Steele-Wren, psicóloga, esta expresión implica una crítica a la humanidad de la voz de alguien, sugiriendo que no es lo suficientemente original o inteligente. Esto puede ser doloroso, ya que se ataca la identidad de la persona.

Por tanto, ser acusado de sonar como IA puede deshumanizar a la persona, lo que hace que la ofensa sea profunda. “No se trata de calidad, sino de identidad”, afirma Steele-Wren.

Por qué duele la acusación

Los modelos de lenguaje tienden a presentar patrones reconocibles. Alex Kotran, cofundador de aiEDU, menciona que la IA tiende a usar ciertas estructuras repetitivas y construcciones que no son naturales para los humanos. Esto genera una sensación de artificialidad en los textos que parecen escritos por máquinas.

Caitlin Begg, socióloga, añade que los textos generados por IA suelen ser largos y poco comprometidos, lo que puede hacer que se sientan vacíos. Esta percepción también contribuye a que el insulto de sonar como IA sea más hiriente.

La acusación de sonar como IA puede reflejar una falta de conexión humana y autenticidad en la comunicación.

La búsqueda de autenticidad

Las acusaciones de utilizar IA para reemplazar la voz propia reflejan la ansiedad cultural sobre la autenticidad en un mundo cada vez más mediado por máquinas. Además, la dificultad para identificar si un texto fue realmente escrito por un humano aumenta esta inquietud.

La gente busca cada vez más escritura que se sienta genuina, con detalles específicos que la IA no puede replicar. Esto provoca que algunos opten por incluir errores intencionados en su escritura para demostrar que son humanos.

Las personas ya adaptan su estilo, buscando más humor y especificidad para mostrar que son escritores reales. Esto es un intento colectivo por reafirmar la autenticidad en la comunicación.

Kotran ha notado que evita pulir su escritura tanto como solía hacerlo, lo que incluye prescindir de ciertos signos de puntuación que podrían asociarse con la IA. Este cambio es un reflejo de la nueva percepción sobre la escritura.

Nicole Ellison, profesora de la Universidad de Michigan, señala que no existen aún normas claras sobre el uso de IA. La falta de prácticas establecidas genera confusión sobre cómo manejar la interacción entre el contenido humano y el generado por IA.

Cómo responder a la acusación

Cuando Howell fue acusada de sonar como un chatbot, defendió su trabajo con firmeza. “No, no es IA. Tengo 20 años de experiencia en marketing, sé cómo lee la gente”, respondió en un mensaje. Sin embargo, si esto volviera a suceder, ella no se sentiría obligada a justificar su voz.

Algunos optan por ignorar comentarios despectivos, mientras que otros prefieren contestar. Steele-Wren sugiere respuestas sencillas como “No, es mi voz real”. También se puede explicar que la escritura refleja un esfuerzo consciente para elegir las palabras adecuadas.

En resumen, la interacción en línea se está transformando, y las personas están empezando a cuestionar la influencia de la automatización en la comunicación diaria.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta