Las inversiones globales en innovación agrícola superaron los 16.000 millones de dólares en 2025, según un informe de AgFunder, una firma de capital riesgo. De esta cantidad, 9.000 millones se destinaron a investigaciones para mejorar el rendimiento de los cultivos, aumentando notablemente la inversión comparada con los 2.500 millones de 2016.
Este incremento se produce en un contexto de gran volatilidad en los mercados alimentarios, influenciada por la pandemia, la guerra en Ucrania y conflictos recientes en Oriente Medio. Además, el calentamiento global está generando sequías y condiciones climáticas extremas que afectan la producción agrícola. Sin embargo, los métodos de producción alimentaria apenas han cambiado desde mediados del siglo XX.
Tendencias en innovación agrícola
Afortunadamente, esta incertidumbre ha impulsado la adopción de tecnologías disruptivas. En 2021, la inversión en tecnología agroalimentaria alcanzó los 55.000 millones de dólares, un aumento significativo desde los 22.000 millones de 2019. Adam Anders, socio director de Anterra Capital, señala que la volatilidad es perjudicial para los consumidores, pero favorece la innovación tecnológica.
Durante el encuentro F&A Next en la Universidad de Wageningen, más de 600 expertos y startups discutieron tendencias emergentes. Innovadores están desarrollando pesticidas que imitan moléculas naturales, y fertilizantes personalizados basados en la genética de las plantas y las condiciones ambientales.
Enfoque hacia la sostenibilidad
La percepción sobre sostenibilidad ha evolucionado. Cindy Gerhardt de Planet-B.io menciona que ya no se trata solo de cuidar el medio ambiente, sino de adaptarse al cambio climático para evitar el aumento de precios. Esto implica mejorar rendimientos y encontrar alternativas a los pesticidas sintéticos.
La startup B-COS, derivada de la Universidad de Gante, está modificando genéticamente bacterias para producir moléculas similares a la quitina, lo que activa las defensas naturales de las plantas de tomate y patata, mejorando su resistencia a patógenos.
Las startups también están explorando el uso de la IA para transformar un sector tradicionalmente lento. Esta tecnología permitirá a los agricultores gestionar mejor sus cultivos mediante el análisis de datos específicos de cada parcela.
Agricultura de precisión
La agricultura de precisión se basa en la recopilación de datos sobre las condiciones de cultivo, desde factores ambientales hasta datos genéticos. Estos datos son procesados por algoritmos para determinar los mejores tratamientos y condiciones para maximizar rendimientos.
Por ejemplo, la empresa EVJA utiliza sensores para recopilar información sobre el ambiente local, y su modelo de IA predice enfermedades y el rendimiento de cultivos, permitiendo a los agricultores reducir el consumo de agua y fertilizantes en un 40%.
Desarrollo de cultivos resilientes
Soilytix, desde Hamburgo, analiza ADN de microorganismos en el suelo para ayudar a los agricultores a elegir variedades de semillas adecuadas y optimizar el uso de pesticidas. Asimismo, Aardaia, fundada por el Dr. Pádraic Flood, se enfoca en domesticar el aardaker, una planta que podría superar en producción proteica a la soja.
El Dr. Flood acelera el desarrollo del aardaker usando cámaras de crecimiento y aprendizaje automático. Sus resultados son prometedores, logrando variedades con rendimientos diez veces mayores que las silvestres.
La startup Radicle Crops aplica estrategias similares para mejorar la quinua, creando variedades más resilientes y productivas. Aunque queda un camino por recorrer, con solo un 1,3% de financiación en tecnología agrícola, si la inversión sigue creciendo, podríamos estar ante una nueva era para la agricultura de precisión.


