Los líderes de la IA, ¿nuevos titanes del capitalismo?

Dario, Demis, Elon, Mark y Sam son cinco figuras clave en el mundo de la inteligencia artificial. Estas personalidades son tan reconocidas que sus nombres de pila son suficientes para identificarlas. Políticos y periodistas siguen con atención cada declaración que realizan. ChatGPT, desarrollado por OpenAI bajo la dirección de Sam Altman, cuenta ya con más de 900 millones de usuarios semanales. Por otro lado, Anthropic, cofundado por Dario Amodei, ha creado un modelo de IA que ha suscitado preocupación entre los responsables políticos.

En un sentido tangible, el futuro de la civilización occidental está en manos de estos cinco hombres. El ejército de Estados Unidos ya utiliza sus herramientas de IA, y mientras Altman y Musk muestran un gran entusiasmo, otros como Amodei son más cautelosos. Algunos economistas creen que la IA podría ser un motor de crecimiento económico, mientras que otros advierten sobre la posibilidad de que millones de personas pierdan sus empleos. Esta nueva tecnología ha generado un nivel de ansiedad comparable al que causó la fisión del átomo.

El poder de unos pocos

Es alarmante que tan pocas personas ejerzan un poder tan significativo, especialmente figuras tan controvertidas como Altman y Musk. No obstante, este fenómeno no es nuevo. Los magnates de la IA representan una continuación de un patrón histórico en el capitalismo occidental, donde un pequeño grupo ha impulsado nuevas tecnologías, no necesariamente inventándolas, sino llevándolas a las masas.

Historias de progreso tecnológico han moldeado la vida de la humanidad: los ferrocarriles ampliaron la movilidad, el petróleo alimentó el capitalismo industrial, y el acero permitió la construcción de rascacielos. Estos avances han generado riqueza, aunque también han alterado las normas sociales.

Algunos cuestionan el valor de estos magnates, argumentando que el progreso es el resultado del esfuerzo de millones. Sin embargo, la historia muestra que un grupo reducido ha sido fundamental en la difusión de innovaciones al mercado. Un estudio reciente destaca cómo el Modelo T de Ford facilitó la adopción masiva de automóviles en Estados Unidos, evidenciando que la prosperidad necesita de estos líderes empresariales.

Análisis de magnates históricos

The Economist ha analizado once oleadas tecnológicas en Estados Unidos durante los últimos 150 años para examinar la influencia de estos magnates. Se seleccionaron las cinco figuras más relevantes para cada tecnología, evaluando su poder a través de ingresos, empleo y valor de mercado.

La riqueza no es el único indicador del poder de un magnate. En su apogeo, la fortuna de John D. Rockefeller representaba alrededor del 1.5% del PIB estadounidense. En la actualidad, se estima que Musk podría ser aún más rico, pero según nuestra clasificación, Henry Ford es el magnate más poderoso en la historia de EE. UU.

Ford y su impacto

Ford acumuló una gran riqueza, estimándose que poseía activos mucho más allá del 1% del PIB estadounidense. Su empresa, durante su auge, empleaba a un porcentaje significativo de la población, y su control sobre la misma era casi total. A través del Modelo T, Ford revolucionó el mercado al hacerlo accesible a las masas.

El legado de Ford sigue presente hoy en día, desde el centro médico Henry Ford hasta las calles que llevan su nombre. Otros magnates históricos, como Cornelius Vanderbilt y Andrew Carnegie, han dejado su huella en la historia. Sin embargo, actualmente, Jeff Bezos y Elon Musk representan también figuras influyentes, aunque su poder se basa más en sus empresas que en la IA.

A pesar de la prominencia de Altman, Amodei y Demis, su influencia en la IA es menor en comparación con los titanes del pasado, dado que su éxito está ligado a un número reducido de empleados y a una tecnología aún en desarrollo. La historia sugiere que, a medida que la IA avanza, estos líderes podrían llegar a tener un impacto más profundo.

Lecciones de la historia

El análisis de magnates a lo largo del tiempo revela similitudes. Muchos eran individuos excéntricos, como Ford, que difundió ideas controvertidas, o Rockefeller, que tenía una obsesión por la economía. Las teorías y comportamientos de figuras modernas como Musk y Zuckerberg parecen menos sorprendentes en este contexto.

Además, a medida que introducían nuevas tecnologías, también surgían riesgos. Desde el ferrocarril hasta la electrificación, los avances tecnológicos han sido percibidos como amenazas para la vida. También han causado crisis financieras, así como la pérdida de empleos debido a la automatización.

A medida que la IA evoluciona, aquellos que la desarrollan podrían enfrentarse a restricciones gubernamentales. En el pasado, los magnates disfrutaron de una libertad que hoy en día es limitada por regulaciones. Las lecciones de la historia sugieren que, aunque los actuales líderes de la IA no sean los únicos poderosos, es probable que surja una figura dominante en el futuro, similar a un Rockefeller o un Ford.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta