La investigación realizada por geofísicos del MIT se centra en la capacidad de las rocas para almacenar carbono, un aspecto crucial en la lucha contra el cambio climático. La acumulación de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera requiere estrategias efectivas para su captura y almacenamiento.
Una de las formas de almacenar este gas es inyectándolo en las grietas de ciertas rocas subterráneas. Cuando el CO2 se mezcla con las rocas, puede transformarse en minerales estables que permanecen en la Tierra durante millones de años. Sin embargo, aún hay incertidumbre sobre cómo este proceso de mineralización afectará a las rocas y su capacidad de almacenamiento.
Nuevos hallazgos sobre la mineralización del carbono
En un nuevo estudio publicado en la revista AGU Advances, los investigadores del MIT inyectaron fluidos en rocas y utilizaron imágenes de rayos X para observar cómo cambiaban los poros y grietas a medida que el fluido se mineralizaba. Los resultados revelaron que la permeabilidad de la roca disminuía notablemente con la inyección de fluido, mientras que la porosidad permanecía constante.
Los experimentos mostraron que los minerales se precipitan en los túneles más estrechos, lo que impide que el fluido fluya hacia los espacios más grandes. A pesar de esta reducción en la tasa de flujo, el fluido continuó circulando a través de la roca, y los minerales se formaron en algunas grietas.
Implicaciones de la mineralización en basaltos
La roca basalto, común en regiones como Hawái e Islandia, es altamente porosa y rica en hierro, calcio y magnesio. Cuando estos elementos entran en contacto con fluidos ricos en CO2, pueden disolverse y mezclarse, formando minerales como calcita o dolomita. Un proyecto en Islandia, liderado por CarbFix, está inyectando agua rica en CO2 en basaltos para convertir y almacenar el gas en forma mineral.
El equipo del MIT se preguntó cómo este proceso influiría en la capacidad del basalto para almacenar carbono a largo plazo. Los hallazgos sugieren que la mineralización puede alterar la permeabilidad de la roca, complicando el almacenamiento eficaz de CO2.
Métodos innovadores para el estudio de la mineralización
Los experimentos del equipo incluyeron muestras de basalto recolectadas en Islandia en 2023. Utilizaron un escáner CT para observar la evolución de los poros y grietas durante el proceso de mineralización. Los resultados indicaron una rápida disminución en la permeabilidad, aunque la porosidad se vio afectada a un ritmo más lento.
Los investigadores encontraron que la formación de minerales en microgrietas podría obstruir el flujo, pero incluso después de esta obstrucción, el fluido continuaba fluyendo, lo que sugiere que aún hay capacidad para almacenar más carbono en los reservorios subterráneos.
Conclusiones y futuro de la mineralización del carbono
Los resultados indican que la mineralización de carbono es una vía prometedora para el almacenamiento permanente de grandes volúmenes de CO2. Además, el uso de sensores ultrasónicos mostró ser eficaz para monitorear cambios en la porosidad de las rocas subterráneas, lo que podría mejorar la capacidad de almacenamiento de carbono.
El estudio fue apoyado por la Iniciativa de Mineralización de Carbono Avanzada del MIT, con financiamiento de la Fundación Chan-Zuckerberg y donaciones privadas.


