Brad Templeton analiza cómo integrar los vehículos autónomos en la planificación urbana y qué objetivos podrían orientar la gestión del tráfico.
Objetivos para la movilidad urbana
El autor señala que implantar únicamente vehículos particulares autónomos podría aumentar los kilómetros recorridos, los atascos y los accidentes totales, aunque estos vehículos puedan reducirlos por kilómetro o por unidad.
Por ello, propone centrarse en los objetivos de movilidad y en el interés público. Entre ellos, incluye desplazamientos rápidos, fiables, seguros, económicos y cómodos, con menos impacto externo y gasto público.
Normas y gestión del tráfico
Templeton sostiene que los vehículos autónomos podrían ajustarse a normas y objetivos fijados por las ciudades. Como ejemplo, plantea limitar el número de coches en una red viaria, algo que considera más sencillo de aplicar a flotas autónomas que a vehículos conducidos por personas.
También plantea definir límites de tráfico, como un máximo de coches por hora en el centro. Según el autor, si se distribuye el acceso de forma justa, las personas podrían recurrir a viajes compartidos, transporte público, cambios de horario o trabajo desde casa.
El artículo advierte que las restricciones podrían generar oposición si perjudican a los vehículos que cumplen mejor las normas. Además, propone que los aeropuertos reconsideren las tarifas que cobran a robotaxis y empresas de transporte por aplicación cuando estos servicios contribuyan a gestionar el tráfico.
Recogida, entrega y espacio público
Templeton destaca los puntos de recogida y entrega, conocidos como PuDo, como una posible prioridad frente al aparcamiento. Afirma que podrían servir a coches autónomos privados, robotaxis, empresas de transporte compartido, furgonetas y autobuses.
Asimismo, plantea que el espacio liberado por el aparcamiento podría permitir más carriles bici y calles principales peatonales o mayoritariamente peatonales. A más largo plazo, prevé que los nuevos desarrollos urbanos se adapten a las opciones de movilidad y que una mejor gestión de la demanda permita aprovechar la infraestructura existente durante más tiempo.
El autor concluye que las ciudades y el transporte del siglo XXI serán distintos de los del siglo anterior, y considera un error planificarlos basándose únicamente en tecnologías anteriores.
Artículo de Brad Templeton, traducido de Forbes.com.

