La influencia creciente de la IA en nuestras relaciones sociales

La inteligencia artificial (IA) ya está influenciando nuestras relaciones personales, incluso escribiendo mensajes de ruptura. Este cambio, de ser una herramienta de productividad a un asistente social, ha llevado a las personas a consultarla para momentos críticos, como redactar disculpas o decidir cómo terminar una relación.

Rachel Wood, experta en ciberpsicología y fundadora del AI Mental Health Collective, afirma: “La IA está transformando la base relacional de la sociedad”. La comunicación que antes se daba cara a cara se está trasladando a chatbots, lo que plantea interrogantes sobre las implicaciones de estas interacciones.

A medida que una generación se acostumbra a delegar decisiones sociales a modelos de lenguaje como ChatGPT y Claude, Wood expresa su preocupación por las repercusiones de ceder el trabajo emocional de la conexión a una máquina. Las formas en que nos comunicamos, discutimos y entendemos a los demás están cambiando, y las consecuencias apenas comienzan a vislumbrarse.

Cuando la IA se convierte en tu copiloto social

Inicialmente, el uso de IA puede ser visto como una segunda opinión. Por ejemplo, alguien podría copiar y pegar un mensaje en un chatbot preguntando: “¿Qué crees que quiso decir con esto?”

Wood comenta que algunas personas utilizan la IA para desglosar discusiones pasadas o para interpretar mensajes ambiguos. Por ejemplo, un usuario podría preguntar si su pareja presenta comportamientos narcisistas o si tiene una tendencia a culpar a otros.

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La doctora Nina Vasan, profesora de psiquiatría en Stanford, señala que algunas personas utilizan la IA como un espacio de ensayo social. Buscan expresar sus pensamientos de manera adecuada antes de arriesgar sus relaciones. Esto puede incluir redactar mensajes para amigos, editar correos o planificar preguntas para una primera cita.

Además, Vasan ha observado cómo las personas usan herramientas de IA para crear perfiles en aplicaciones de citas o para establecer límites que no habían podido comunicar antes. “Algunos ensayan conversaciones difíciles antes de tenerlas”, añade.

El nuevo árbitro de relaciones

Consultar a la IA no siempre es positivo. Muchos jóvenes utilizan modelos de lenguaje para generar “pruebas” que respalden sus argumentos en discusiones con amigos o familiares.

Jimmie Manning, profesor de comunicación en la Universidad de Nevada, comenta que algunos estudiantes intentan usar respuestas generadas por IA como evidencia en conflictos. Aunque aún no ha recibido tales pruebas, anticipa que pronto será común.

Esto puede transformar las relaciones en negociaciones adversariales. Al buscar validación de la IA, las personas suelen ignorar la perspectiva del otro. Presentar “pruebas” puede sentirse como un ataque, lo que complica la resolución de conflictos.

Manning señala que cuando los individuos dependen de la IA para validar sus sentimientos, suelen perder de vista la autenticidad en sus interacciones. “La IA no está ayudando; simplemente está escalando la situación sin ofrecer una solución”, concluye.

Lo que está en juego

Delegar tareas sociales a la IA es “profundamente comprensible”, según Vasan, pero también tiene consecuencias. Puede facilitar la comunicación, pero también interrumpir el crecimiento emocional. Por ejemplo, ha observado que personas con ansiedad social logran invitar a alguien a salir gracias a la ayuda de la IA.

En otras ocasiones, la IA se usa en medio de una discusión, no para demostrar que uno tiene razón, sino para considerar cómo se siente la otra persona y encontrar la mejor manera de comunicarlo.

“Usar la IA para reflexionar sobre los conflictos puede ayudar a romper patrones destructivos y fomentar dinámicas más saludables”, dice Vasan. Sin embargo, también hay quienes se vuelven tan dependientes de las respuestas generadas por IA que sienten que son extraños en sus propias relaciones.

La IA puede amplificar las conexiones, pero también vaciarlas. Además, el uso constante de chatbots puede erosionar habilidades esenciales como la paciencia y la escucha, al generar expectativas poco realistas sobre la disponibilidad y las respuestas inmediatas.

La ilusión de una segunda opinión

Aún no existen datos concretos sobre cómo la delegación de tareas sociales a la IA afecta la calidad de las relaciones. “No tenemos la ciencia para ello”, dice el doctor Karthik V. Sarma, científico de IA en salud. Sin embargo, resalta la importancia de la moderación en el uso de estas herramientas.

También es crucial aumentar la alfabetización en IA. Muchas personas utilizan modelos de lenguaje sin comprender cómo y por qué responden de ciertas maneras. Por ejemplo, al preguntar a un chatbot sobre una decisión tan importante como una propuesta de matrimonio, es fundamental no darle demasiado peso a su respuesta.

Mirando hacia el futuro

Pat Pataranutaporn se pregunta si el uso a largo plazo de la IA limita nuestra capacidad de expresión o si, por el contrario, mejora nuestra forma de comunicarnos. Como líder de un grupo de investigación en psicología cibernética, busca maneras de utilizar la IA para fomentar la interacción humana positiva.

El objetivo es utilizar esta tecnología para empoderar a las personas y darles un mayor sentido de control en sus vidas. “No debemos permitir que la tecnología limite nuestras interacciones”, afirma.

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Es esencial usar la IA para adquirir habilidades que nos permitan comunicarnos cara a cara, en lugar de reemplazar las relaciones humanas. La clave es tener claridad en la intención antes de pedir ayuda a la IA.

La manera en que las personas utilizan estas herramientas, y si fortalecen o debilitan las relaciones, dependerá de las decisiones que tomen las empresas tecnológicas al diseñar estas plataformas. “No debemos diseñar la IA para que realice nuestras relaciones, sino para fortalecer nuestra capacidad de tenerlas”, concluye Vasan.

“Estamos realizando un experimento masivo y no controlado sobre la intimidad humana. Mi preocupación no es que la IA mejore nuestros mensajes, sino que olvidemos cómo suena nuestra propia voz”.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta