El entrenamiento de fuerza no solo mejora tu ánimo, cognición y energía, sino que también reduce el riesgo de enfermedades graves como el cáncer, diabetes y enfermedades del corazón.
Según Craig Hensley, profesor asociado de terapia física en la Universidad Northwestern, el entrenamiento de fuerza ofrece «una multitud de beneficios». Investigaciones recientes muestran que este tipo de ejercicio está vinculado a una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y una vida más prolongada.
Incorporando el entrenamiento de fuerza
Para los principiantes, es fundamental abordar el entrenamiento de fuerza con precaución. Dr. Derrick Knapik, profesor asistente de cirugía ortopédica, advierte que no se debe comenzar sin una guía adecuada para evitar lesiones.
Si es posible, trabajar con un fisioterapeuta o entrenador personal puede ser beneficioso. Dr. Andrew Gregory recomienda buscar profesionales certificados por organizaciones reconocidas, como el American College of Sports Medicine.
Las redes sociales pueden ofrecer ideas de entrenamiento, pero se debe tener cuidado con las recomendaciones de personas sin formación adecuada.
Creando una rutina personalizada
El entrenamiento de fuerza puede incluir ejercicios con el propio peso corporal, levantamiento de pesas o una combinación de ambos. La clave está en hacer lo que mejor se adapte a tu salud y objetivos.
Un enfoque común es realizar tres series de diez repeticiones, alternando grupos musculares para permitir el descanso adecuado. Knapik sugiere entrenar pecho y hombros un día, piernas al siguiente, y espalda y brazos otro día.
Durante los días de descanso, es recomendable realizar ejercicios ligeros como cardio o yoga, para mantener la actividad.
Iniciando lentamente
Es vital comenzar despacio al introducir el entrenamiento de fuerza en tu rutina. A medida que adquieras fuerza, puedes aumentar la resistencia y repeticiones.
Un calentamiento adaptado, de cinco a diez minutos, es crucial antes de comenzar la sesión de entrenamiento.
Además, es importante evitar el exceso en las primeras etapas para prevenir lesiones graves, como la rabdomiolisis.
Escuchando a tu cuerpo
Es esencial encontrar un equilibrio en la intensidad del ejercicio. Knapik sugiere que, una vez que puedas realizar tres series de diez repeticiones con facilidad, es momento de incrementar la carga.
La musculación puede generar molestias, pero el dolor inmediato es una señal de alerta. Si sientes dolor durante un ejercicio, es recomendable detenerse y buscar asesoría médica si es necesario.
Beneficios adicionales para las mujeres
El entrenamiento de fuerza ha ganado popularidad entre las mujeres, quienes son más propensas a desarrollar osteoporosis. Este tipo de ejercicio puede ayudar a aumentar la densidad ósea y reducir el riesgo de fracturas.
Recuerda que los resultados no son inmediatos; el entrenamiento es un proceso que requiere tiempo y constancia.


