Fizz es una aplicación social anónima que comenzó en campus universitarios y ahora se expande globalmente. Su Global Fizz feed permite a la app crecer más allá de las comunidades estudiantiles y atraer a un público más amplio. Recientemente, la aplicación hizo su debut internacional en Arabia Saudita.
Cuando Fizz se lanzó en Arabia Saudita a mediados de marzo, su fundador y CEO, Teddy Solomon, no esperaba que tuviera tanto éxito. En solo 48 horas, alcanzó el primer puesto en las listas de la App Store y, según Solomon, sigue ocupando el primer lugar en la categoría de noticias. Además, los usuarios de Fizz han enviado más de 1 millón de mensajes en la última semana.
Expansión y estrategia de Fizz
“Siempre hemos tenido claro que nuestro gran objetivo es ser un producto social generacional, no solo una aplicación social universitaria”, señaló Solomon.
Fizz no había comentado anteriormente sobre su expansión internacional. Solomon y su cofundador, Ashton Cofer, crearon Fizz en 2022 mientras eran estudiantes en Stanford, antes de abandonar la universidad. Tras recaudar 40 millones de dólares y lanzarse en 700 campus, la aplicación está intentando desarrollar su Global Fizz feed, que permite unirse a comunidades basadas en la ubicación, no solo a estudiantes. Los usuarios pueden publicar de forma anónima o con un seudónimo.
Solomon asistió a una conferencia en Dubái y vio el potencial para la expansión de Fizz en el Medio Oriente. Posteriormente, el analista de marketing de Fizz, Michael Fonseca, se mudó a Arabia Saudita para establecer conexiones y comprender mejor la cultura local, lo que facilitó el lanzamiento internacional de Fizz.
Cambios en Arabia Saudita y moderación de contenido
“Mike fue muy bien recibido”, comentó Solomon. “Creo que [Arabia Saudita] ha cambiado bastante en los últimos años”. El país está experimentando un auge en los negocios y en la escena social. Aplicaciones como Snapchat, WhatsApp y TikTok son extremadamente populares en la región.
Este cambio en la imagen del país es parte de un plan gubernamental lanzado en 2016 por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, denominado Saudi Vision 2030. Este plan busca disminuir la dependencia financiera del petróleo y modernizar la imagen del país.
A pesar de estos cambios, Arabia Saudita sigue siendo una monarquía absoluta que restringe la libertad de expresión. En 2024, el gobierno saudí condenó a Manahel al-Otaibi a 11 años de prisión por el delito de terrorismo por tuitear sobre derechos de las mujeres.
Desafíos y moderación en Fizz
Al operar en Arabia Saudita, Fizz debe ser consciente de que la monarquía podría monitorear la aplicación en busca de publicaciones ofensivas, exigir la eliminación de ciertos contenidos o incluso arrestar a alguien basado en sus publicaciones. Solomon no tiene un plan claro sobre cómo Fizz manejaría tales situaciones.
“La respuesta es, [cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él]”, dijo. “Confiamos mucho en nuestras pautas. Estamos moderando de manera muy estricta para satisfacer a la comunidad en la región y cumplir con las reglas del país”.
Fizz asegura que no ha recibido inversiones de entidades saudíes ni ha tenido comunicación con miembros del gobierno. Además, Solomon mencionó que la aplicación ha invertido en herramientas de procesamiento de lenguaje natural en árabe para apoyar sus esfuerzos de moderación de contenido.
Fizz también ha incorporado “cientos” de moderadores voluntarios de la comunidad de Fizz en Arabia Saudita. La empresa utiliza una estrategia similar en sus comunidades universitarias, combinando herramientas de moderación de contenido con moderadores que entienden mejor las sutilezas de la cultura local.
“Hay un gran sentido de cuidado por su comunidad”, afirmó Solomon. “Tienen orgullo en su país y en su ciudad, y quieren mantener la plataforma segura”.


