¿Es realmente necesario el uso de lejía para limpiar tu hogar?

El blanqueador, conocido como hipoclorito de sodio, es un desinfectante que se utiliza comúnmente en los hogares. Sin embargo, no todos se sienten cómodos usándolo debido a sus interacciones peligrosas con otros productos químicos. Por esta razón, muchas personas optan por evitar su uso.

Los expertos indican que aunque hay situaciones específicas donde el blanqueador es útil, no es necesario utilizarlo como producto de limpieza habitual en el hogar.

A continuación, se presentan recomendaciones sobre el uso del blanqueador y alternativas más seguras.

¿Qué es el blanqueador?

El blanqueador es un desinfectante que se diferencia de la limpieza. Según Katie Sullivan, directora de comunicaciones de la American Cleaning Institute, “limpiar implica la eliminación física de suciedad, gérmenes y desechos, mientras que desinfectar significa eliminar cualquier germen restante tras la limpieza”.

Para la limpieza diaria, el jabón y agua tibia suelen ser suficientes, según Rebecca Fuoco, del Green Science Policy Institute. “La clave es que no siempre necesitas desinfectar tu hogar, solo limpiarlo”, aconseja.

Cuándo usar blanqueador

El uso de blanqueador está justificado en casos de desinfección de superficies contaminadas con fluidos corporales, heces o vómitos de una persona enferma. Según Taylor Dunivin, toxicóloga del Environmental Working Group, el agua jabonosa caliente es generalmente adecuada para la limpieza de desechos comunes en superficies de la cocina.

El blanqueador diluido puede usarse para desinfectar superficies donde se preparó comida con bacterias peligrosas, pero Dunivin sugiere optar por desinfectantes específicos para contacto con alimentos. Además, se debe evitar el uso de productos desinfectantes generales que no sean para superficies alimentarias, ya que pueden dejar residuos nocivos.

El blanqueador no es necesario para limpiar el baño. “Si ves un poco de moho en la ducha, puedes fregar con detergente y agua, no necesitas blanqueador”, señala Dunivin. Para inodoros, se recomienda usar productos de limpieza con ácido láctico.

Si decides usar blanqueador, evita hacerlo en presencia de niños o personas con asma, ya que sus pulmones en desarrollo son más sensibles a los vapores. Además, el uso frecuente de blanqueador puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas respiratorios.

Existen alternativas al blanqueador para la desinfección, como desinfectantes con ácido cítrico, etanol o ácido acético. Fuoco sugiere evitar productos que contengan compuestos de amonio cuaternario, que están relacionados con problemas de salud.

Cómo usar el blanqueador de manera segura

El blanqueador puede ser un desinfectante efectivo, pero debe usarse correctamente. Aquí algunas mejores prácticas:

  • No mezclar con otros químicos. Nunca combines blanqueador con otros limpiadores, especialmente vinagre o amoníaco, ya que pueden liberar gases tóxicos.
  • Almacenar de manera segura. Como todos los limpiadores, debe guardarse fuera del alcance de niños y mascotas.
  • Protégete. El blanqueador puede irritar ojos y piel. Si lo usas, abre ventanas y puertas, enciende ventiladores y usa guantes y protección ocular.
  • Usar jabón y agua primero. Limpia la superficie con jabón y agua antes de desinfectar con blanqueador para asegurar su efectividad.
  • Leer la etiqueta del producto. El blanqueador suele necesitar dilución; es importante leer la etiqueta, ya que las concentraciones pueden variar según la marca.
  • No guardar el blanqueador diluido. Deshazte del blanqueador diluido inmediatamente después de usarlo, ya que pierde efectividad con el tiempo.
Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta