La confianza y la gobernanza son claves para delegar tareas empresariales en la inteligencia artificial, según el artículo sobre su uso en las empresas. El texto compara este proceso con la trayectoria de Waymo hacia los vehículos autónomos.
En 2015, un hombre con ceguera legal recorrió durante diez minutos una calle residencial de Austin en un coche sin conductor. El artículo presenta ese trayecto como el primero totalmente autónomo en una vía pública de Estados Unidos.
La confianza como base de la autonomía
Waymo acumuló decenas de millones de millas supervisadas y miles de millones más en simulaciones. Según el texto, los registros podían ser auditados por reguladores, aseguradoras y ciudades, y mostraban un 90 % menos de accidentes con lesiones graves que los conductores humanos en las mismas ciudades.
El artículo sostiene que las pruebas verificables y una gobernanza repetible permitieron ampliar la autonomía. También plantea que las empresas necesitan registros auditables y límites claros antes de confiar más decisiones a la IA.
El uso empresarial de la inteligencia artificial
Ejecutivos consultados por el autor buscan automatizar procesos de compras, abastecimiento y renovaciones, mientras que responsables financieros aspiran a simplificar el cierre de cuentas. Una encuesta reciente a 1.050 responsables de compras, finanzas, TI y operaciones indica que el 93 % espera cambios significativos en la tecnología de compras durante los próximos tres a cinco años.
Sin embargo, solo el 13 % afirma poder planificar con confianza a ese plazo y el 2 % espera una función de compras totalmente autónoma. El artículo también señala que muchos líderes usan herramientas de IA no autorizadas ni proporcionadas por sus empresas.
Gobernanza y límites para la IA
El texto plantea que la capacidad tecnológica no basta para ampliar la autonomía: también se necesita permiso, que depende de la gobernanza. Esta, según el artículo, debe hacer que la IA cumpla las políticas empresariales, opere dentro de límites y deje registros reconstruibles por un auditor.
En cambio, unas políticas sin mecanismos de cumplimiento no constituyen gobernanza. Aunque pocas organizaciones encuestadas comunicaron un retorno de inversión claro y cuantificable en IA para compras, la mayoría asignó a esa función un papel central o colaborativo en la gobernanza de la IA.
El artículo señala que se está desarrollando una herramienta para implantar una capa de confianza en las áreas de compras y finanzas. Además, sostiene que las empresas tendrán que adoptar políticas de IA reguladas y plantea que sus líderes pueden establecer esa gobernanza o heredarlas de un regulador, un auditor o un incidente.
El texto concluye que las empresas deberían definir qué tareas confían a la IA antes de buscar acelerar sus operaciones. El artículo fue traducido de Forbes.com y escrito por Rujul Zaparde, miembro de los Consejos de Forbes.


