La IA y la geopolítica transforman las rutas submarinas en Asia

«El fondo marino es un campo de batalla», afirmó el ministro de defensa de Australia, Richard Marles, en Singapur. Durante su discurso ante almirantes y generales, se refirió a los cables submarinos cortados en el mar Báltico y cerca de Taiwán en los últimos años. Junto a 16 homólogos, presentó planes para proteger los casi 700 cables de comunicaciones que yacen expuestos en el fondo de los océanos.

Los gobiernos y fuerzas armadas de Asia han empezado a reconocer la relevancia de estos cables. Aunque algunos temores sobre posibles sabotajes podrían ser exagerados, se destaca la vulnerabilidad de estas arterias del comercio. Las empresas privadas, que construyen y gestionan la mayoría de estos cables, están tomando medidas proactivas para resguardarlos en aguas disputadas.

Cambio en las rutas de cables submarinos

Los cables de fibra óptica conectan Asia y Australia con Europa, generalmente siguiendo las costas de Asia hacia el mar Rojo. Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial y la geopolítica están dirigiendo el tráfico hacia los océanos Índico y Pacífico, evitando puntos estratégicos como el estrecho de Malaca y el mar de China Meridional. Este nuevo tráfico se desplaza desde Oriente Medio e India hacia Australia, y luego hacia América.

El primer cable que siguió esta nueva ruta se instaló en 2022, conectando Omán y Australia, con ramificaciones hacia la base militar de Diego García y las Islas Cocos. Posteriormente, Google anunció que la Isla de Navidad, otro territorio australiano, se convertiría en un nodo clave de una nueva red de cables entre Australia y Oriente Medio.

Impacto de la inteligencia artificial en la infraestructura

El auge de la inteligencia artificial está alterando la economía de los cables submarinos. En la última década, gigantes de Internet han comenzado a financiar y construir cables de manera independiente, simplificando la financiación y la planificación. Google, por ejemplo, ha financiado más de 34 cables desde 2008, de los cuales 18 son de su propiedad.

Se estima que en los próximos cuatro años se invertirá una media de 4.000 millones de dólares anuales en nuevos cables, principalmente por parte de grandes empresas tecnológicas. A pesar de la disminución de costos en servicios de Internet por satélite, los cables submarinos siguen siendo la opción más eficiente, transportando el 99% del tráfico intercontinental de Internet.

Nuevas rutas y riesgos geopolíticos

Las nuevas rutas de cables submarinos se diseñan para evitar jurisdicciones problemáticas. En el mar de China Meridional, por ejemplo, China ejerce control sobre el lecho marino, complicando la reparación de cables. Las normas impuestas por países como Malasia e Indonesia pueden añadir costos adicionales para las empresas de telecomunicaciones.

Para eludir estos riesgos, el tráfico de Internet está evitando estas áreas problemáticas. Las redes de Google y Meta, por ejemplo, se extienden desde Oriente Medio hacia Australia y luego a Japón, Corea del Sur o Estados Unidos. Esta transformación resulta en una infraestructura de Internet cada vez más bifurcada y compleja.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta