Tras el último Xbox Showcase, Microsoft vuelve a destacar sus grandes sagas. Forza Horizon 6 se presenta como un proyecto que reafirma la importancia de Playground Games en el ecosistema Xbox. Esta entrega celebra el automovilismo y el turismo digital, alcanzando una nueva madurez.
Trasladar el festival a Japón no fue solo una demanda histórica de los fans, sino un reto conceptual considerable. ¿Cómo capturar la esencia de un país tan diverso sin caer en estereotipos? Según Torben Ellert, director de Diseño en Playground Games, y Kyoko Yamashita, consultora cultural, la clave está en un cambio de enfoque: ahora somos turistas que exploran una tierra fascinante.
El turista frente al ídolo
Una de las decisiones más audaces de Forza Horizon 6 es el «reseteo» en la fantasía del jugador. En entregas anteriores, el protagonista era una leyenda. En esta ocasión, la narrativa nos convierte en visitantes descubriendo Japón por primera vez. Ellert menciona que querían dar «permiso» al jugador para mirar, explorar y asombrarse antes de entrar en la competición.
Este enfoque permite un sistema de juego más orgánico. El mapa ya no se presenta como una lista de tareas; ahora se descubre al conducir, premiando la curiosidad con recompensas y nuevos hallazgos. Muchos jugadores prefieren conducir sin un objetivo fijo, y este diseño permite que la campaña fluya para quienes disfrutan perderse en las carreteras.
La autenticidad del juego se basa en gran medida en la experiencia de Kyoko Yamashita. Con casi 30 años en la industria y una pasión por el motor, ha utilizado su experiencia guiando a occidentales por Japón para dar forma a la atmósfera del juego. Para ella, Japón es una experiencia multisensorial.
El equilibrio entre libertad y respeto cultural
Un aspecto crucial en el desarrollo fue definir el límite entre la libertad creativa y la fidelidad cultural. En un juego donde puedes «lanzar un coche de 20 millones de dólares por un acantilado», la fidelidad a la realidad a veces choca con la diversión. Sin embargo, Playground Games ha sido cuidadosa con elementos sagrados o tradicionales.
Ellert recuerda una anécdota sobre las linternas de piedra en el juego. Durante una revisión, Yamashita señaló que los glifos grabados solo eran apropiados en contextos muy específicos. El equipo decidió eliminarlos de lugares donde no correspondían, priorizando la sensibilidad cultural.
La transición a la nueva generación de hardware ha permitido logros antes imposibles. Un ejemplo son los «Treasure Cars», coches icónicos en Japón que ahora pueden poblar el mundo del juego, reflejando la cultura automovilística del país.
El equipo de audio también se benefició de esta potencia, grabando sonidos en localizaciones reales para asegurar que cada estación del año se sienta distinta tanto visual como auditivamente.
Un detalle que resalta la obsesión por la autenticidad es la historia de las matrículas japonesas. No existe una «fuente oficial» para licenciar, ya que el diseño varía según la región. Kyoko Yamashita actuó como maestra de caligrafía para guiar a los artistas de Playground Games.
A través de sesiones de pantalla compartida, enseñó a los diseñadores cómo realizar cada trazo con respeto por la caligrafía japonesa. Aunque este detalle pueda pasar desapercibido para algunos, es una señal de que el juego ha sido tratado con un profundo respeto. Con la guía de expertos y la tecnología actual, este viaje a Japón es una carta de amor a una cultura que merece complejidad y respeto.


