NASA concluye su última misión lunar sin el apoyo de Silicon Valley

La misión Artemis II representa un hito para NASA, ya que será una de las últimas iniciativas de la agencia espacial sin la colaboración significativa de empresas emergentes de Silicon Valley. Esta misión se produce en un contexto en el que SpaceX lanzó su oferta pública de acciones el mismo día que Estados Unidos envió astronautas a la luna por primera vez en 54 años.

Los orígenes de la actual campaña lunar de NASA se remontan a la administración de George W. Bush, que inició el desarrollo de un cohete enorme y una nave espacial llamada Orion. Sin embargo, en 2010, el proyecto enfrentó problemas de presupuesto y se redujo, lo que llevó a la creación de un programa para respaldar a empresas privadas en la construcción de nuevos cohetes orbitales.

El impacto de SpaceX y la competencia en el espacio

Esta decisión resultó en un contrato crucial para SpaceX y un aumento del capital de riesgo en tecnología espacial. La misión actual utiliza el cohete Space Launch System (SLS), que transporta a tres estadounidenses y un canadiense alrededor de la luna. Este cohete es el más potente en operación hoy en día y ha volado solo una vez antes, en una prueba con una nave Orion vacía.

En la próxima misión, la presión recaerá sobre SpaceX y Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos. Ambas compañías compiten por la oportunidad de llevar astronautas a la superficie lunar, lo que marcará un nuevo capítulo en la exploración espacial.

Desafíos y decisiones estratégicas de NASA

El SLS y Orion fueron desarrollados por contratistas tradicionales de NASA, como Boeing y Lockheed Martin, con apoyo de Airbus Defense and Space. Sin embargo, estos proyectos han sido costosos y se han enfrentado a retrasos. En contraste, SpaceX ha desarrollado cohetes reutilizables más económicos.

Tras la decisión de volver a la luna en 2019, NASA se comprometió con el SLS y Orion, pero faltaba un componente clave: un vehículo para llevar a los astronautas desde el espacio hasta la superficie lunar. Para esto, la agencia se asoció con nuevas empresas de tecnología espacial, incluyendo Firefly Aerospace e Intuitive Machines.

Nuevos acuerdos y el futuro de la exploración lunar

SpaceX ganó el contrato para utilizar su cohete Starship como sistema de aterrizaje, aunque este proceso ha sido controversial debido a la necesidad de múltiples lanzamientos para abastecer el vehículo con combustible. Además, en 2023, se añadió a Blue Origin para desarrollar su propio sistema de aterrizaje humano.

NASA planea realizar pruebas en 2027 para evaluar la capacidad de Orion de encontrar ambos sistemas de aterrizaje en órbita, lo que se anticipa como un paso crucial hacia dos posibles aterrizajes en 2028. Esto añade un nivel de escrutinio a las pruebas de Starship de SpaceX y a los planes de Blue Origin.

La nueva dirección de NASA y la competencia global

Bajo la dirección del nuevo administrador de NASA, Jared Isaacman, se han realizado cambios significativos en el programa. Isaacman ha decidido evitar proyectos considerados innecesarios, como la construcción de la estación espacial lunar Gateway, y ahora se centra completamente en las empresas espaciales privadas.

Con China avanzando hacia su objetivo de llevar a un ciudadano a la luna para 2030, cualquier retraso en los planes de NASA será observado con atención. Silicon Valley ha tenido dificultades para superar a las empresas chinas en automóviles eléctricos y robótica, pero la misión lunar ofrece una oportunidad para demostrar su liderazgo en la tecnología espacial.

Ilustración de un hombre mayor con auriculares y chaqueta