Un nuevo estudio revela cómo la «nieve marina» actúa como un sumidero de carbono en el océano. Investigadores del MIT han descubierto que las bacterias que se adhieren a estas partículas pueden disolver el carbonato de calcio, un componente esencial que ayuda a las partículas a hundirse.
El impacto de la nieve marina
La nieve marina es el material orgánico que se desprende de los organismos al morir y descomponerse. Estas partículas pueden caer varios kilómetros hasta el fondo del océano, donde permanecen enterradas durante milenios. Sin embargo, el estudio indica que las bacterias pueden limitar la profundidad a la que estas partículas pueden hundirse antes de disolverse.
Cuando las bacterias viajan en las partículas de nieve marina, consumen el carbonato de calcio, lo que afecta su capacidad para hundirse. Este hallazgo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, sugiere que el carbonato de calcio puede disolverse en capas superficiales del océano, donde se pensaba que permanecía intacto. Esto podría alterar nuestra comprensión sobre la rapidez con la que el océano puede capturar carbono de la atmósfera.
El papel de las bacterias en el ciclo del carbono
La nieve marina es fundamental para que el océano almacene carbono. En la superficie, el fitoplancton absorbe dióxido de carbono y lo convierte en otras formas, incluyendo el carbonato de calcio. Cuando los organismos mueren, sus restos descienden como nieve marina, transportando carbono al fondo del océano, donde puede ser almacenado durante cientos de años.
No obstante, el estudio sugiere que las bacterias pueden estar obstaculizando esta capacidad de secuestro de carbono. Al erosionar el carbonato de calcio, estas bacterias ralentizan significativamente el hundimiento de la nieve marina. Cuanto más tiempo permanecen en la superficie, mayor es la probabilidad de que el carbono se libere nuevamente al océano superficial y, potencialmente, a la atmósfera.
Implicaciones para el futuro del océano
Andrew Babbin, coautor del estudio, señala que los resultados tienen implicaciones importantes para los esfuerzos de mitigación del dióxido de carbono en la atmósfera. Es esencial considerar los mecanismos microbianos que afectan el secuestro de carbono en el océano. El estudio fue liderado por Benedict Borer, un exinvestigador postdoctoral del MIT, ahora profesor asistente en Rutgers.
Los científicos han encontrado que el carbonato de calcio no debería disolverse en las capas superiores del océano según las condiciones térmicas y de pH. Sin embargo, observaciones previas indicaban disolución en estas capas, sugiriendo que procesos microscópicos, como los de las bacterias, están influyendo en la química del agua de mar.
Estudio sobre la dinámica de la nieve marina
El equipo del MIT realizó experimentos para simular la interacción de las partículas de nieve marina con el agua de mar. Descubrieron que la velocidad de hundimiento afecta la cantidad de carbonato de calcio que se disuelve. Al fluir agua de mar alrededor de las partículas a diferentes velocidades, encontraron que la disolución del carbonato de calcio se maximiza a velocidades intermedias, donde las bacterias están adecuadamente oxigenadas y pueden acumular desechos ácidos que disuelven el carbonato.
Este estudio resalta la necesidad de considerar el papel de las bacterias en el ciclo del carbono oceánico. A medida que la humanidad busca soluciones climáticas que involucren mejorar la bomba biológica del océano, es crucial tener en cuenta los efectos de estos microorganismos.



